Canuto de Risco Blanco- Arroyo de San Carlos del Tiradero






Ruta: Canuto de Risco Blanco - Arroyo de San Carlos del Tiradero.

 
Longitud
8 km. Circular.
Dificultad
Baja.
Tiempo
3 horas
Fecha
Enero/2012
Lugar
Parque Natural de Los Alcornocales.

Cómo llegar: Desde la autovía A-381 (Jerez-Los Barrios) tomar la salida 77. A unos 8 Km por la antigua carretera Facinas-Los Barrios, hoy pista forestal, parte a la izquierda un carril donde se encuentra el antiguo caserío de San Carlos del Tiradero, punto de inicio de la ruta. La pista forestal esta en muy mal estado, se recomienda disponer un vehículo apropiado para circular por ella.

Permiso del Parque Natural: Si, solo necesita autorización el sendero Canuto de Risco Blanco. Solicitar en la Oficina del Parque Natural de Los Alcornocales (tel. 956 41 86 01)




Detalles del recorrido
 


Mapa de la ruta.


Distancia y perfil de la ruta.

 Canuto de Risco Blanco. Este recorrido es uno de los más bellos y mejor conservados que se pueden realizar en esta zona. Se tiene la oportunidad de conocer la característica vegetación de ribera de los llamados “canutos”, un bosque de laurisilva similar a los de la Era Terciaria. Este sendero posee gran interés botánico, destaca el vistoso ojaranzo, rododendro o las más de cuarenta especies de helechos existentes. En las orillas de este canuto, se siente el frescor, entre otros, de alisos y los mencionados helechos, a pie de agua, favoreciendo una humedad ambiental y temperatura constantes durante todo el año.
La abundancia de sombra y la humedad permiten el desarrollo de una vegetación que trepa y se apoya en las ramas y horquillas de los árboles y arbustos, constituyendo una segunda piel, incluso otra capa bajo el árbol. Esta vegetación crea un ambiente casi mágico en este bosque lleno de vida invisible.


Canuto de Risco Blanco.

 
 Arroyo de San Carlos de Tiradero. Bosque galería, quejigal y bujeo son los tres ecosistemas que atraviesa este sendero. Asociados a cada uno de ellos, una extensa nómina de especies, vegetales y animales, encuentran refugio y alimento.
Como árboles representativos de las distintas formaciones, se puede conocer de cerca el aliso, el quejigo y el acebuche. En los tres casos, proporcionaron aprovechamientos a los pobladores de estas tierras, que supieron explotarlas de manera que hoy sigue siendo posible pasear por ellas y disfrutar de todas sus riquezas.
En las zonas más húmedas y umbrías de este sendero, crece el quejigo moruno o roble andaluz, endemismo del Norte de África y de la Península Ibérica.
El arroyo del Tiradero alberga un magnífico bosque galería compuesto de fresnos, avellanillos, durillos y laureles, siendo el árbol más representativo el aliso.


Arroyo de San Carlos del Tiradero.







RUTA

Iniciamos nuestro recorrido en las inmediaciones de las ruinas del caserío de San Carlos del Tiradero o Tejas Verdes, detrás la Sierra de Ojen entre nubes.



Volviendo la vista atrás, la pista forestal por la que hemos llegado. Enfrente en la falda de la Sierra del Niño, vemos uno de los ecosistemas característicos de Los Alcornocales, desarrollado sobre bujeos, o suelos ricos en arcilla que los hace poco permeables, por lo que se cuartean en verano y se encharcan en invierno.



Una cancela metálica nos da paso al sendero que vamos a recorrer.



A nuestra derecha las ruinas del antiguo caserío de San Carlos de Tiradero o Tejas Verdes, que en su día poseía una techumbre de vistosas tejas sevillanas de color verde. Fue alojamiento de un destacamento de la Guardia Civil.



El sendero discurre por un pinar y, luego entre alcornoques.



El alcornoque deja paso a los acebuches. El acebuche, símbolo de la eternidad debido a su longevidad, es el árbol representativo del bujeo.



Finalmente se adentra en un magnífico bosque de galería, por el que discurre el arroyo del Tiradero, con agua todo el año.



El arroyo del Tiradero es casi un río en épocas lluviosas, lo que hay que tener en cuenta porque el caudal se vuelve torrencial llegando a ser peligroso.



Nos acercamos al borde del arroyo entre los bloques de piedras. En esta ruta se incorpora un nuevo miembro al grupo, Antonio, le damos la bienvenida.



Nuestro caminar discurre ya paralelo al lecho del río, en cuya orilla conviene detenerse a sentir el viento fresco, frecuente en esta garganta, y el sonido continuo de los saltos de agua.



Cruzamos el Arroyo del Cabrillo, afluente del Arroyo del Tiradero, el cual nace cerca de la Cruz del Romero en plena Sierra del Niño.



El sendero esta bien acondicionado y señalizado con hitos de madera.



Las alisedas proporcionan sombra a una rica y variada vegetación entre la que destaca el helecho real, reconocible por sus grandes hojas, y las trepadoras que buscan la luz escalando por troncos y ramas humedecidos por el ambiente.



Además de fresnos, avellanillos, durillos o laureles, el árbol más representativo de estas gargantas es el aliso, cuyas raíces aguantan las fuertes torrenteras



Poco a poco, se irá haciendo más presente el quejigo, árbol dominante en esta zona hasta constituir un quejigal, bosque excepcional que aprovecha las condiciones de humedad muy elevada, desplazando a otras especies como el alcornoque.



Los quejigos presentan forma de candelabros. El hombre ha cortado y podado estos arboles para obtener leña para carbón y vigas de madera para la construcción.



Unas barandillas de madera nos preservan de posibles caídas.



También nos encontramos escalones tallados en el terreno que nos facilitan el ascenso. Siguiendo paralelos a un vallado nos encontraremos una cancela que nos devuelve a la pista forestal. Tomamos el camino a la derecha buscando la entrada al sendero de Canuto de Risco Blanco.



A unos 500 metros avanzando por la pista vemos un gran cancela de hierro.



Justo al lado de la cancela un paso nos habilita el acceso al sendero Canuto de Risco Blanco.



Señales indicadoras junto a la cancela de hierro. El panel informativo que esta al inicio del recorrido indica un itinerario que no coincide plenamente con la ruta que vamos a realizar.



Seguimos la pista que gira en dirección suroeste, para adentrarnos en este bosque con árboles de hojas caducas que tapizan el suelo, o que se resisten, como en el caso del quejigo, a abandonar las ramas hasta la llegada de brotes nuevos, dando como resultado todo un muestrario de tonalidades ocres y verdes.



En los fondos de los valles, en las zonas más húmedas y umbrías, crecen los quejigos. En este sendero nos encontraremos con el quejigo moruno, o roble andaluz, endemismo del norte de África y de la península Ibérica.
Su porte puede llegar a los treinta metros de altura, y bajo sus frondosas y anchas copas encuentran sombra y frescura numerosas especies. Sus hojas, secas en otoño, se mantienen en sus ramas hasta la siguiente brotación primaveral, lo que proporciona una rica sucesión de colores (verdes, marrones y amarillos). Sus frutos,las bellotas, son aprovechadas para la montanera (comida para el ganado) de otoño.



La vegetación epífita (del griego, sobre planta) aprovecha la materia orgánica depositada en troncos y ramas. Constituyen una segunda piel, incluso otra copa bajo la del árbol. En el sendero vemos musgos, líquenes, helechos y plantas trepadoras, como hiedra y zarzaparrilla, que crean un ambiente casi mágico en este bosque lleno de vida invisible.



En un tramo del camino divisamos el Risco Blanco por encima de la arboleda.



La pista llega a un puente sobre un arroyo.



Una baliza de madera no indica el sentido del camino, a la izquierda, antes de pasar el puente sobre este arroyo de aguas no muy abundantes pero continuas, conocido como Risco Blanco.



En las orillas de este canuto, sentiremos el frescor, entre otros, de alisos y los mencionados helechos, a pie de agua, favoreciendo una humedad ambiental y temperatura constantes durante todo el año.



Ascendemos paralelos al arroyo del canuto.



La abundancia de sombra y la humedad permanente durante todo el año, permiten el desarrollo de una vegetación que trepa y se apoya en las ramas y horquillas de los árboles y arbustos.



En el punto mas alto de la ruta junto al arroyo una baliza nos indica su cruce para discurrir por su otro margen e iniciar el camino de vuelta.



El sendero nos aleja del canuto y nos introduce en una zona mas despejada donde predomina el alcornoque.



La vereda protegida por unas barandillas de madera nos acerca de nuevo a la pista forestal.



De nuevo en la pista forestal, esta recorre transversalmente la Sierra del Niño.



En poco metros llegamos de nuevo al puente que cruza el arroyo de Risco Blanco. Seguimos adelante buscando una baliza que indica la continuidad del sendero de Canuto de Risco Blanco.



Abandonamos la pista siguiendo una baliza que nos adentra de nuevo en la espesura del bosque.



La vereda desciende entre grandes ejemplares de quejigo.



A un lado del sendero se encuentra este horno de pan que se alimentaba con madera de quejigo. La madera del quejigo fue utilizada por su resistencia en la construcción, pero su máximo aprovechamiento, además de la montanera (alimentación de ganado basada en sus bellotas), fue sin duda el carboneo.Su alto poder calorífico, el mayor de todos los árboles existentes en esta zona, hizo que fuera muy demandado durante siglos. Para conseguir una mayor producción, el árbol era hábilmente talado de manera que se estimulaba el crecimiento de nuevas ramas.



Volvemos a cruzar el arroyo de Risco Blanco que tributara sus aguas en el arroyo del Tiradero.



En una mirada atrás, divisamos de nuevo el Risco Blanco presidiendo este magnifico bosque.



El sendero pierde altura, ya esta próximo su final.



Giramos a la izquierda después de pasar la gran cancela metálica y discurrir por la pista forestal que nos llevara al caserío de San Carlos del Tiradero. La pista cruza el arroyo del Cabrillo que como hemos mencionado proviene de la Sierra del Niño. Frente nuestra se muestra esta sierra, a la izquierda de divisa el Risco Blanco.



La pista forestal coincide en buena parte de su recorrido con el Sendero GR-7, que une Tarifa con Andorra, y continúa hasta el Peloponeso griego. Desde aquí continúa hacia Los Barrios o Tarifa.



Mirad que animalito nos encontramos en el borde del camino.



Trotones junto al caserío de San Carlos de Tiradero, una vez concluida la ruta.

Vídeo de la ruta: Únete a nosotros para discurrir por este fantástico lugar. He preferido dejar el sonido original para escuchar el ruido del agua y de los pájaros.





Otras rutas en el Parque Natural de los Alcornocales





Fuentes Bibliográficas: 300 senderos de la provincia de Cádiz (Diputación de Cádiz) y Cuadernos de senderos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

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