Llanos del Rabel




Ruta:   Llanos del Rabel.


"Lo importante no es el fin del camino, sino el camino.
 Quien viaja demasiado aprisa se pierde la esencia del viaje" (Louis L'Amour).



Detalles del recorrido


Esta ruta culmina en los Llanos del Rabel a los pies del Pinsapar, la joya arbórea de la Sierra de Grazalema. Partiendo del Puerto de los Acebuches, el sendero transita paralelo al arroyo del Pinar o de Bocaleones, llegando a unos magníficos llanos situados bajo el anfiteatro natural formado por la Sierra del Pinar, con sus abruptos relieves. 

La presencia de este vasto bosque de pinsapos es el motivo de que esta área se encuentre protegida y catalogada como Zona de Reserva, ya que esta especie de abeto sólo habita de forma natural en la Sierra de las Nieves, Los Reales de Sierra Bermeja y el Macizo de Grazalema. Para acceder a esta ruta es necesaria una autorización especial que hay que solicitar en centro de visitantes de El Bosque o en las oficinas del Parque Natural Sierra de Grazalema.

En esta ocasión nos acompañan Paco y  Enrique que padece ceguera. Enrique, en nuestro punto de reunión, escucha atentamente nuestras historias de caminatas por los montes y las sierras. Nos conmina a que le llevemos en uno de nuestros paseos. Para ello, elegimos esta ruta de trazado suave y buen firme, que la convierte en un paseo ideal para personas con alguna discapacidad. Una grata experiencia donde todos hemos disfrutado del entorno natural y la camaradería del grupo.


Mapa de la ruta.


Longitud
 11,5 km. Lineal.
Dificultad
 Baja.
Tiempo
 4 horas
Fecha
 Mayo/2014
Lugar
 Macizo de Grazalema.

La valoración de la dificultad, según nuestras apreciaciones, y el tiempo de realización de la ruta se conforman de acuerdo con las características del recorrido de la misma.
Varios son los elementos que tenemos en cuenta para valorar la dificultad del itinerario: el perfil de alturas o variaciones de desnivel, la orografía del terreno y la longitud del recorrido.
En el tiempo de realización interviene, ademas de la dificultad del itinerario, la contemplación del entorno natural y étnico que se encuentran en el trayecto.
Por supuesto estas valoraciones no tienen que coincidir con las estimaciones de otras personas, son totalmente orientativas. Planifica bien el recorrido y ten en cuenta un elemento determinante, la climatología.




RUTA


La ruta comienza en el Puerto de los Acebuches situado en la sinuosa carretera que une Zahara de la Sierra con Grazalema por el Puerto de las Palomas. 



Tras cruzar la cancela tomamos la pista forestal, obteniendo pronto esplendidas vistas al Cerro del Montón, de forma cónica, y la crestería de la Sierra del Pinar.



Aparecen en escena el Cerro Camilla y la Garganta Verde.



Cerro Camilla.



Garganta Verde, sesgada por el arroyo del Pinar o de Bocaleones.



A un lado del sendero encontramos un elemento del patrimonio etnológico de la zona, un calera  bien conservada.



A los lados de la pista forestal se desarrolla una espesa vegetación, destacando los madroños, brezos, quejigos y encinas.



Cerro Cornicabra en la Sierra de Zafalgar.



Abajo, las claras aguas del Arroyo del Pinar camino de la Garganta Verde.






Ya tenemos a la vista los Llanos del Rabel y el impresionante circo de la Sierra del Pinar.



Cuando terminamos de bordear el Cerro del Montón aparece el Cerro San Cristóbal, cuya cumbre grisácea contrasta con el verdor oscuro de los pinsapos asentados en las Caidas de la Sierra del Pinar.



El torrente de agua del arroyo del Pinar ocupa el vado de la pista forestal.










Mientras uno cruza el arroyo por las piedras, otros tomamos un sendero que que conecta con un pequeño puente de madera sobre el arroyo del Pinar.






Arroyo del Pinar bajo el puente de madera.



Pasamos junto a un vivero en dirección a una fuente con un abrevadero.






Fuente de Frías o pilar del Rabel, con dos pinsapos en su cabecera.






Seguimos la vereda de frente al denominado Camino de los Pinsapos, un pequeño circuito que se adentra en el bosque compuesto de quejigos y pinsapos.






Cruzamos por una piedras otro pequeño arroyo. No estaría de mas que colocaran aquí otro puente de madera.



Alcanzamos la llanura central de los Llanos del Rabel donde se encuentran unas ruinas, restos de una antigua serrería.



El Pinsapar estuvo al borde de desaparecer por la intensiva explotación de esta especie, felizmente la tala indiscriminada se detuvo y el bosque se fue recuperando poco a poco hasta alcanzar la extensión que ocupa actualmente. La madera del pinsapo no es buena para producir carbón vegetal, pero su recto y elevado porte servía para otros menesteres como la elaboración de vigas y andamios utilizados en la construcción, para los mástiles de barcos y las traviesas de las vías del ferrocarril. 




En el centro del llano un enorme y hueco quejigo preside este idílico lugar.



Otros magníficos ejemplares de quejigos se desarrollan por el entorno del llano.



También crecen nuevas generaciones de pinsapos.



Quejigos y pinsapos y el acantilado de la Sierra del Pinar.



Vamos a ir mas allá con Enrique, nos introducimos el el Camino de los Pinsapos, un corto recorrido circular en el interior del bosque, para que "sienta" lo que es transitar por un sendero en el monte. Entre todos le facilitaremos el paso por este breve sendero.















En un claro vemos de cerca los elevados escapes de la Sierra del Pinar.



Las nubes al superar la barrera de la sierra adquieren una curiosas formas.



El tajo bajo la cumbre el El Torreón (1.654 m) máxima altura de la provincia gaditana.



El tapiz del pinsapar.



Alcanzado el punto mas alto del cerrillo comenzamos a descender.


















La senda nos devuelve al gran llano.















Hacemos una parada bajo la sombra del centenario quejigo.









Regresamos al punto de partida por el mismo camino.





3 comentarios:

  1. Todo un detalle acompañar a vuestro amigo Enrique. Tiene que ser una bonita experiencia escuchar a un invidente sus sensaciones en ese santuario natural.

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  2. Fenomenal, una visita encantadora, seguro que ha merecido la pena. Saludos

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  3. Fue una grata experiencia. Una simbiosis de sensaciones en la interpretación del entorno natural que son los Llanos del Rabel. Enrique nos expresaba sus percepciones: los sonidos, olores y el frescor del bosque, sus sensaciones palparías, en respuesta a las indicaciones que le hacíamos del lugar que nos encontrábamos en cada momento. Le gusto tanto que quiere repetir.
    Gracias por vuestros comentarios, saludos desde Arcos.

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