Duna de Bolonia


Sendero:   Duna de Bolonia
Señalizado:  Si, solo 1 km, el tramo hasta el mirador de la duna.
Permiso del Parque Natural: No.


Longitud
6,5 km. Circular y lineal en el acantilado del Anclón.
Dificultad
Baja.
Tiempo
4 horas en plan tranquilo y de disfrute.
Fecha
Julio/2012
Lugar
Parque Natural del Estrecho.


Cómo llegar: En la N-340 a la altura del km 71, se toma la carretera CA-8202 que lleva a Bolonia y siguiendo la dirección hacia la playa, cruzando el arroyo de Alpariate, se encuentra el inicio del sendero. 




Detalles del recorrido

Mapa de la ruta.
 El camino discurre a lo largo de la playa de Bolonia, durante 1 km,  por una pasarela de madera habilitada.
 Desde esta pasarela se divisa al frente la gran duna de Bolonia, levantada por los fuertes vientos de levante frecuentes en esta zona: 

  • A la izquierda, se puede apreciar la formación de lagoons dispersos a lo largo de la orilla de la playa, que sirve de cobijo a una importante avifauna. Un "lagoon", en geografía física, es un anglicismo de uso poco común en España, que se emplea para referirse a cualquier cuerpo de aguas poco profundas que está separado de las aguas profundas marinas por una barrera, bien sea una isla barrera, un cordón litoral, un banco de arena de origen marino, un arrecife coralino o algún accidente similar. 
  • A la derecha uno de los más importantes conjuntos arqueológicos de la Península Ibérica: Baelo Claudia. Desde el camino se puede divisar algunos restos como una antigua factoría de salazón de pescado.

 Desde cualquier punto de esta inmensa playa se ve la Sierra de la Plata y la Loma de San Bartolo.
 El sendero continua adentrándose en la zona de pinar, para después transitar por las terrazas y acantilados de Punta Camarinal.



Ensenada de Bolonia.
 Situada en un enclave único de la costa oriental andaluza, próxima a Tarifa y al estrecho de Gibraltar, Bolonia es una de las playas vírgenes con mayor encanto de Cádiz. Desde lo alto de su inmensa duna de arena blanca se puede contemplar, los días despejados, la costa marroquí y el entorno salvaje que rodea Bolonia. Con casi 4 km de longitud y 70 metros de anchura, la playa de Bolonia es ideal para pasear y relajarse.
 La duna de Bolonia consiste en realidad en un sistema de trenes dunares vivos que migran y montan sobre los relieves de Punta Camarinal.




La Duna de Bolonia.

 La Duna de Bolonia es uno de los hitos paisajísticos mas significativos de litoral andaluz. Situado en la ensenada del mismo nombre, alcanza los 30 metros de altura y los 200 metros de anchura.
 La intensidad del viento de levante ha originado el elemento geológico y paisajístico mas relevante de la ensenada: la duna de Bolonia.
 Esta duna viva se localiza en el flanco occidental de la ensenada, desplazandose hacia el promontorio de Punta Camarinal. Su continuo avance solo se ve dificultado por la presencia de un pinar de repoblación.
 La Duna de Bolonia es declarado en 2001 como un monumento natural.




Un barján es una cresta de arena viva en forma de arco, constituida por arena bien ordenada.
 Barján o duna en media luna Este tipo de duna posee dos «cuernos» enfrentados apuntando en la dirección del viento, con la cara de deslizamiento (la pendiente a favor del viento) en el ángulo de reposo de la arena (aproximadamente 32-35 grados). Los cuernos muestran el sentido de avance de la duna. Los barjanes simples pueden estirarse entre las puntas de los cuernos desde metros hasta a un centenar de metros. El lado de barlovento, azotado por el viento, es más suave (una pendiente de unos 15 grados) y por él ascienden las partículas de arena hasta alcanzar la cresta, donde caen por la escarpada cara de deslizamiento al otro lado. Si el viento sopla muy fuerte, puede verse una nube de arena superando la cresta.



Barjanal
 El conjunto es denominado barjanal por sus dunas en forma de media luna perpendiculares al viento y con pendientes desiguales que progresa tierra adentro. Alimentado por el viento de levante va invadiendo el pinar de pino piñonero repoblado con matorral.




RUTA
El inicio del sendero se encuentra muy cerca de El Lentiscal, el principal núcleo de población de la ensenada de Bolonia, al que se llega por la carretera CA-8202 desde la N-340.
Por la pasarela haremos unos cuatrocientos metros hasta traspasar el antiguo poblado de pescadores de Bolonia, realojados en El Lentiscal en los años setenta para las excavaciones arqueológicas.

El entarimado se interrumpe entonces, debiendo continuar el camino por la arena, pasando ante las ruinas de la ciudad romana. Pero nos desviamos por la derecha para contemplar un árbol singular, el Ombú de Baelo Claudia.

El ombú es una especie originaria de América del Sur, por lo que resulta atípico observar uno de estos ejemplar es en estas latitudes. El de la antigua ciudad romana de Baelo Claudia exhibe un tamaño espectacular, con más de 13 metros de altura, un fuste bifurcado a escasos metros del suelo y un grosor excepcional: 7,5 metros de perímetro medidos a 1,30.

Su edad, por increíble que parezca, no supera el siglo y es que se trata de un árbol de crecimiento rápido. Los ancianos de la zona recuerdan que al principio estaba plantado en un bidón: en su crecimiento terminó reventándolo y además engulló un yunque que se empleaba para enderezar herraduras.

El conjunto arqueológico de Baelo Claudia es, por sí y su entorno, un lugar extraordinario, cuya visita es por supuesto aconsejable. 

Las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia. Estos restos se localizan en la ensenada de Bolonia, junto a la aldea pesquera de El Lentiscal, y su fundación tuvo lugar hacia el siglo II a. C.

Teatro romano de Baelo Claudia.

La actividad pesquera fue importantísima, como atestiguan las balsas de salazón de pescado, algunas de la cuales fueron usadas para la elaboración del "Garum", la célebre salsa de pescado famosa en el Imperio Romano.

Ya en la playa de Bolonia, podremos admirarla en toda su inmensidad.

Alcanzamos un segundo tramo de pasarela de madera, por el que haremos el resto del camino hasta el mirador, a unos cuatrocientos metros.

La pasarela nos acerca al pinar y finaliza en una especie de mirador desde el que podremos apreciar la bella sucesión de ecosistemas alrededor de la duna.

Mirador de la Duna de Bolonia y Punta Camarinal.

El cabo-promontorio de Punta Camarinal esta formado por materiales depositados en la antigua plataforma litoral de la costa gaditana  Alcanza una altura máxima de 13 metros sobre el nivel del mar.

Avanzamos por la periferia de la duna entre matorral arbustivo.

Divisamos a nuestro lado un perfecto barján o duna de media luna.

El colosal complejo dunar del Anclón.

En el otro extremo de la duna los acantilados del Anclón.

Las ondulaciones en la duna nos demuestran que se mueven, es decir, que están vivas.

El pinar circunda con una envoltura verde a  la duna, creando un espectacular  contraste.

Transitando por el cordón dunar se aprecia la altura de este gigante arenoso. Abajo, al borde del tobogán de arena, la arboleda a la espera de ser engullidas por este enorme monstruo silíceo.

Nuestro caminar por la duna es un sube y baja constante.

Al fondo las rocas de areniscas donde se ubica la Cueva del  Moro en la Sierra de la Plata.

Un poco mas cerca la Cueva de Moro.

Llegamos a la zona posterior  de la duna. La arena nos tapa la visión de la ensenada en algunos puntos.

Entre los trenes dunares asoman con aspecto fantasmagórico las ramas secas de la parte alta de las copas de los pinos fenecidos ante el impasible avance de la arena.

Nombres toponímicos del lugar.

Tirando de zoom, sobre el lienzo marino Punta Paloma, la Isla de la Palomas en Tarifa y finalmente el Yebel Musa marroquí.

Descendemos por el extremo opuesto de la duna al que hemos venido.

Decidimos hacer una incursión por el acantilado del Anclón para visitar una zona donde se estima que estuvieron las canteras romanas de Baelo Claudia.

Nada mas llegar a los acantilados encontramos un bunker sobre una terraza al océano.

Circulamos por esta formacion costera constutuida por arenisca.
Pasamos cerca de unas rocas talladas de forma perpendicular, sin duda, producto de la mano del hombre.

Continuamos por la falda de la ladera buscando la gran cantera. 

El acantilado llegado a un punto no nos permite avanzar por el y realizamos una pequeña trepada a la zona alta de las escarpadas rocas.

Arribamos a un gran espacio abierto en el entorno rocoso. La gran cantera romana de Baelo Claudia.

También se puede contemplar cortes en la roca totalmente perpendiculares.

Atravesamos la cantera para discurrir por su parte posterior y regresar al acantilado por la parte alta de mismo.

En la parte alta conseguimos fantásticas vistas de la ensenada y los alrededores.

Volvemos de regreso al punto de partida por el escarpe o talud a pegados al mar.

Pasado el mediodía la playa estaba bastante concurrida. Al fondo la gran lengua de arena.

Tomamos un refrescante baño en esta hermosa y paradisíaca playa de Bolonia.



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Rinconcito  gastronómico.

Atún encebollado.

Las indispensables sardinas.



7 comentarios:

  1. Gracias por compartir tanta información y por cierto, bonitas fotos.

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    1. Es un placer hacerlo.Gracias por tu comentario y un saludo Salvador.

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  2. He conocido este no lugar de internet gracias al blog de Salvador, y debo decirte (me tomo la licencia de tutearte) que me ha gustado e impresionado bastante. Las fotos son espectaculares, supongo que capturas con una reflex, y los comentarios... exquisitos. Ánimo, y sigue currando en esta tarea no lucrativa que tantos placeres aporta a los lectores.
    "Antes, el mundo era más grande, por que las distancias se medían a pié" Salud.

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    1. Nos satisface que te guste. Opiniones como la tuya nos anima a seguir relatando nuestras experiencias. Saludos.

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  3. joer que sitio, me has dejado embobao con las fotos, yo estuve allí pero sin oportunidad para vero bien, gracias por lo compartido!

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  4. la verdad es que no fuimos a las ruinas y la playa de bolonia por que paramos un poco antes para ver una playa muy bonita y en ese ratito nos robaron en el coche, bolso, cartera, llaves de casa un móvil nuevo de la chavala... y ahí la cagamos tía pepa! con el disgusto ya no quería ir a ningún lado :) pero viendo tu reportaje creo que desde luego tengo que volver al la ciudad del polvo blanco y brillante (o eso me parece a mi :)
    Muchas gracias y un saludo!

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