Corrales de Pesca de Chipiona.




Los corrales de pesca o de pesquería de Chipiona están situados en la desembocadura del río Guadalquivir y se utilizan desde tiempos romanos. Son recintos cerrados conformados por piedras ostioneras, unidas entre si por escaramujos, ostiones, lapas, etc... que actúan como argamasa natural. En ellos los mariscadores tradicionales aprovechan la bajamar para capturar peces y mariscos.

Los corrales se llenan y vacian al rimto de las mareas. Se comunican con el mar mediante caños cerrados con rejillas, que permiten facilmente la entrada y salida de agua e impiden la salidas de peces en la bajamar.

Cada corral tiene un "catador" responsable de su gestion y mantenimiento. Para llevar su tarea a cabo se sirven de diversos utiles: la fija, el francajo y el cuchillo de marea se encuentran entre ellos.

Mapa de los Corrales de Pesca de Chipiona.
Los corrales que se conservan, actualmente, en Chipiona son en la playa de las Canteras: los corrales Nuevo, Cabito y Trapillo; en la playa del Muelle: el corral Longuera; en la playa Camaron-Tres Piedras: los corrales Hondo, Chico, Canaleta del Diablo, y Mariño; y en la playa de Montijo: el corral del mismo nombre.

 
Dentro de nuestra visita a Chipiona  hemos realizado una actividad guiada en el interior de un corral de pesca en la playa de las Canteras, para conocer su funcionamiento, concretamente el corral de pesca Trapillo o Trapito.



Panel informativo del Corral Trapito o Trapillo. Panel común en todos los demás corrales de pesca.



Aparece en escena el "Catador". Esta persona es la responsable del mantenimiento del corral y la primera persona autorizada a entrar en él a pescar. Cada corral tiene a cargo un catador.



Provistos de calzado adecuado nos adentramos en el corral con el catador.



Cuando los mariscadores salen a pescar en el corral, dicen que van a la marea, o a echar la marea. 



Provistos de la fija o el francajo, un bote de aceite de oliva para aclarar el agua durante el cabrilleo que provoca la brisa marina, y un bidón o un seroncillo (los pescadores antiguos) para llevar las capturas, se introducen en el corral. 



Andando despacio, van hurgando debajo de las solapas y jarifes, echando un poco de aceite de oliva al agua de vez en cuando para aclararla y tener mejor visibilidad del fondo.



El catador hurgando en un jarife.



Jarife es una gran piedra plana sujetas por tres o cuatro piedras pequeñas, dejando un espacio vacío que sirve de cobijo a los peces.



 Cercano al momento de la bajamar, el catador entra a pescar. Suele llevar para la pesca un cuchillo de marea, con el que da un golpe atonta a los peces.



Una vez que recoge, o marca con la tarraya las piezas que le interesan, entran los demás mariscadores, que capturan lo que le catador deja por detrás.



El mejor momento para mariscar comprende desde la última parte de la vaciante, el reparo de la marea (lapso de tiempo en el que el agua está quieta, ni sube ni baja), el reviro (comienzo de la creciente) y la primera parte de la creciente. Unas tres o cuatro horas en total.















 La mejor época de pesca en los corrales es de enero a mayo para el choco y de mayo a octubre para el pescado. También a la caída de un vendaval, es decir después de los temporales, suele haber buenas capturas. Cuando el corral empieza a descoronillar (o escoronillar), es decir, cuando empieza a asomar las puntas de las piedras más altas de la pared, el catador llega al corral para disuadir con su presencia a otros mariscadores.










 Los utensilios usados por el catador son: el sable o cuchillo de marea, tridente o fija, atarralla o red manual de plomos, el ceroncillo para guardar las capturas.



Acabada la demostración pesquera en el corral dejamos al catador en su labor de mantenimiento de muros y rejillas.









Desde el paseo marítimo vislumbramos otros catadores en los corrales cercanos. Catador en el Corral Nuevo.



Catador del Corral Cabito.



Terminada la faena los catadores se reúnen para comentar la pesca.



Utensilios de varios catadores.



Reunión de Catadores en el paseo marítimo de Chipiona.



LOS CORRALES DE PESCA O PESQUERÍA DE CHIPIONA.

      Los corrales de pesca de Chipiona forman un original conjunto histórico, cultural y paisajístico que es herencia de una cultura pescadora rural antigua, presumiblemente romana o árabe.


  Son recintos cercados por un muro de contorno redondeado, de piedras porosas de construcción artesanal, distribuidos a lo largo de nuestro litoral. Las piedras están unidas por una conglomeración marina, ostiones (tipo de ostra), algas, escaramujos (bellota de mar) que actúan como cemento natural.



      Los corrales son un arte de pesca antiquísimo, cuyo origen se atribuye a los romanos, si bien hasta finales del siglo XIV no existen documentos fidedignos de su existencia. Los corrales están construidos sobre una playa de pendiente suave, para que dejen en bajamar un amplio espacio en seco.



     Un corral se compone de una pared, levantada con grandes piedras de la mar en la base y a los lados y rellena de cascotes y grava. La gran proliferación de ostiones, lapas y escaramujos que crecen sobre las piedras actúan a modo de "cemento natural" que compacta y da solidez al conjunto. El corral comunica con el mar a través de los caños, pasadizos de unos 50 cm de diámetro situados en la base de la pared. El número de caños es variable, pero suele ser elevado (unos 30 o 40 por corral) con el fin de que el agua escurra rápidamente en la marea vaciante.



Los corrales de pesca son cerramientos artificiales de piedra ostionera sobre la zona rocosa intermareal, o plataforma de abrasión; estructura geológica procedente de acantilados prehistóricos, rebajados durante millones de años por la fuerza erosiva del oleaje.



 Para que el corral pesque, antes de que se llene de agua, los caños deben estar tapados con las rejillas. 



FUNCIONAMIENTO DE LOS CORRALES DE PESCA.

     Los corrales de pesca son trampas gigantes que funcionan con la marea. Su eficacia es considerablemente mayor durante las mareas vivas, porque es cuando entra más pescado y cuando se vacían (escurren) casi totalmente en la bajamar, es más fácil recoger la pesca.

 Los peces entran en el corral pasando por encima de la pared, cuando el agua la va cubriendo con la marea creciente. Algunos peces de cuerpo alto, como los sargos, entran en el corral apenas el agua empieza a cubrir la pared, tumbándose de lado sobre las piedras. En la pleamar de las grandes mareas, la cima de la pared puede quedar a casi dos metros por debajo del agua.

 En la vaciante, muchos peces se salen de nuevo al mar por encima de la pared, quedando atrapados en el corral los que no aprovechen este momento.

 Al bajar la marea, el agua forma lagunas entre las rocas y escolleras. Cada laguna es conocida por los pescadores con un nombre alusivo a su situación o características peculiares (La Barreta, Los Hoyos, El Rincón, del Centro...). Las lagunas que se forman en las zonas altas, próximas a la playa se denominan lagunas de tierra. Estas lagunas, que en bajamar quedan completamente barridas o vacías, formando sequeros, desaguan por estrechos canalillos naturales denominados chorreras o correntines.

Las lagunas con fondo de arena, o de arena y piedras se llaman arenazos. En la parte honda del corral, las lagunas están subdivididas en piélagos, por medio de estrechos muros denominados atajos que cortan el paso a los peces. En los piélagos se colocan jarifes, grandes piedras planas sujetas por tres o cuatro piedras pequeñas, dejando un espacio vacío que sirve de cobijo a los peces. Muchas rocas forman solapas, amplios salientes naturales paralelos al suelo que dejan una profunda y estrecha hendidura, utilizada como refugio por las especies que quedan atrapadas en la bajamar. Las rocas más altas, más salientes, del corral se denominan alturas.

Utensilios del Catador.




DENOMINACIÓN DE LOS CORRALES DE PESCA DE CHIPIONA.

      Los nombres y la localización de los corrales son los siguientes: Corral de Montijo en la zona del mismo nombre, entre Chipiona y Sanlúcar de Barrameda; el de La Longuera en la Playa del Muelle; los de Trapillo, Cabito y Nuevo en la Playa de las Canteras y los de Mariño, Canaleta del Diablo, Chico y Hondo entre las playas de Camarón y las Tres Piedras.   

   


Corrales de Pesca de la Playa de las Canteras: Nuevo, Cabito y Trapito o Trapillo.

Corral Nuevo.

Corral Cabito.

Corral Trapito o Trapillo.

Corral de pesca de la Playa del Muelle: La Longuera. Mas allá del puerto pesquero se aprecia el corral de pesca de Montijo en la playa del mismo nombre.

Corrales de pesca de la Playa de Camaron-Tres Piedras: Mariño, Canaleta del Diablo, Chico y Hondo.



Corral Mariño.



Corral Canaleta del Diablo.



Corral Chico.



Corral Hondo.

  
Información extraída de la Web del Ayuntamiento de Chipiona: Enlace.

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